Cirsa dobla la apuesta por los casinos

La empresa de juego prepara un plan de crecimiento a cinco años, tras reestructurar su deuda y dar por finalizadas las alianzas con sus socios internacionales Olivetti y De Agostini.

Sin corsés financieros, sin socios incómodos y con liquidez suficiente para crecer y repartir beneficios. Así es como afronta el futuro Cirsa, la empresa de juego catalana propiedad de Manuel Lao. La compañía acaba de colocar una emisión de bonos entre cuarenta inversores institucionales europeos por 270 millones de euros.

Estos fondos han permitido a Cirsa reordenar su estructura financiera. Hasta la puesta en circulación de los títulos, Cirsa estaba atada por un crédito sindicado que firmó para refinanciar deuda de corto a largo plazo en 2001, tras abortar su salida a bolsa. Los intereses del préstamo, que tenía un importe de 207 millones, han absorbido buena parte de los fondos generados por la empresa desde entonces y han impedido a Cirsa repartir dividendos, a pesar de ganar 5,02 millones en 2003.

La emisión, decidida el pasado enero tras estudiar y descartar nuevamente salir a bolsa, ha servido para amortizar el crédito sindicado y el vencimiento de la deuda se ha retrasado de 2007 a 2014. La operación, dirigida por Deutsche Bank, contempla que la compañía pueda destinar el cincuenta por ciento del resultado a repartir dividendos. Los bonos ofrecen un rendimiento de entre el 8,39% y el 8,75%.

Además de cancelar el crédito sindicado, Cirsa ha decidido que no quiere tener socios en la cabecera del grupo y ha adquirido el 2,5% del capital que tenía Olivetti. El cien por cien de las acciones pertenece a Lao.

La empresa también ha dado por cancelada la alianza con Lottomatica –del grupo italiano De Agostini–, compañía que ha declarado el juego como un sector no estratégico y que ha vendido a Cirsa el 50% de la sociedad gestora de bingos que compartían.

La reordenación financiera contribuirá a que la empresa catalana reduzca sus gastos financieros. El coste de la deuda está estimado en 22 millones de euros en el ejercicio 2005, frente a los cuarenta millones de gastos del crédito sindicado.

Finalizado el saneamiento, Cirsa ultima un plan de crecimiento para los próximos cinco años. En España, la madurez del mercado de máquinas recreativas –donde Cirsa posee una cuota del 23%– y las restricciones para instalar nuevos casinos le llevarán a potenciar las salas de bingo y las vídeoloterías –la explotación de terminales para el uso de juegos de azar interactivos–. Esta última fórmula puede ser una prueba de ensayos ante una hipotética legalización del juego por Internet.

La empresa también dará prioridad al negocio internacional, principalmente a dos divisiones: la explotación de casinos y el área industrial. Cirsa gestiona centros de juego en España, Argentina, Panamá, República Dominicana, Surinam y Venezuela. La compañía pujará por las nuevas instalaciones que saldrán a concurso en Latinoamérica, a medida que las Administraciones públicas están eliminando las barreras para nuevas licencias, conscientes de la importancia del juego como fórmula de financiación vía impuestos. Cirsa aspira a gestionar dos nuevos casinos en Córdoba y Rosario, en Argentina, además de los catorce que están previstos en Chile. La construcción de cada centro supone una inversión cercana a los 16 millones de euros y el retorno suele producirse en el primer año de funcionamiento.